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¿Cómo trabaja una psicóloga
feminista?
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Entiende
el malestar en contexto: no solo mira tu historia personal,
sino también cómo influyen el machismo, la desigualdad, la
violencia, la carga de cuidados, los mandatos de género, etc.
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No
te culpa por lo que te pasa. Si estás agotada, ansiosa o
con culpa, se pregunta qué
sistema te empujó ahí.
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Cuestiona
diagnósticos y etiquetas usadas históricamente para
controlar a las mujeres (por ejemplo, “exagerada”,
“dependiente”, “histérica”).
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Busca
el empoderamiento, la autonomía y la toma de decisiones
propias.
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Trabaja
desde una relación horizontal, sin colocarse como
autoridad absoluta sobre tu vida.
En terapia de una psicóloga
feminista, suele:
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Validar emociones que antes
fueron minimizadas
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Ayudar a poner límites sin
culpa
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Revisar relaciones desiguales o
violentas
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Trabajar autoestima sin
venderte el “piensa positivo”
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Acompañar procesos
relacionados con maternidad, aborto, identidad, sexualidad,
violencia de género, etc.
Algo importante sobre psicología
feminista
Ser psicóloga feminista no
significa adoctrinar, sino hacer
consciente lo que muchas veces se vive como “fallo personal” cuando
en realidad es estructural.
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